POEMA Y VOZ DE ELISA DEJISTANI "HAMACARSE EN GRANADA"

miércoles, 27 de agosto de 2008

POETA INVITADO AGOSTO 2008





POEMAS DE FLAVIO NICOLAEVSKY



SUPERVIVENCIA

Bocas

como puertas

con el estupor entreabierto

Nucas

quebradas mirando el cielo

De repente quietud

de repente nada

de repente otra vez


Y volver a morir

morir a repetición

morirse antes y después de la sangre

y devorarse a gritos el mirar sin párpados

y detonarse el alma para conservar la carne


Esconderse


esconderse en un agujero

esconderse en una sombra

esconderse de una mira

de una ventana

de un espejo


Y respirar con respiración giba

respirar piel y arterias

respirar dolor y escombros

escombros de piedra y huesos

escombros de historia y partos

escombros de tierra y tiempos

Respirar

siempre respirar

tumultuosamente


Tropieza el aire adentro del cuerpoy fuera de los labios

Todo tropieza

y deja a la existenciaa punto de caída

a punto de ser nada

tropieza la muerte con cada latido

tropiezan los abismos detrás del horizonte


Respirar


Respirar las manos secas

los rezos vacilantes

la masa de condenas que explota en todos lados


Respirar

la inercia de lo inerte

el grito genocida estrellado a puño en una mesa lejana

Respirar

aunque todo se ahogue







ÉL ESTABA POR IRSE



La vio

todo se hizo estruendo

él estaba por irse

despacio

conforme

sin dolor


La vio

en una traición de la agonía

en una pulsión de sueños


Estaba por irse

cómodo

repetido en los días

adherido al silencio

La vio

y el tiempo empezó a brotarcon su cara

pero él estaba por irse


martes, 17 de junio de 2008

POETAS INVITADOS JUNIO 2008


POEMAS DE ALEJANDRO DREWES


CURRICULUM VITAE BIOLITERARIO (reseña)

drewes@arnet.com.ar


Obras publicadas (selección)
Confluencia Poética. Antología Poética 1997 (antología colectiva) (Tomo I). Buenos Aires, Ediciones Nubla, 1997. Antología Vivencias Secretas. Madrid, Centropoético, 2004.
Antología 55° Aniversario del Ateneo Poético Argentino (1950-2005). Editora Creadores Argentinos. Poemas incluidos en la Antología Pura Luz Contra la Noche. Buenos Aires, Editorial De los Cuatro Vientos, 2006. Presentación en la Biblioteca Nacional (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, setiembre 2006).

Publicaciones en revistas
Revistas Gibralfaro, Facultad de Letras, Universidad de Málaga, Francachela,
http://www.elmurocultural.com/ ; Rampa (Colombia), Adamar (España), La Pájara Pinta (México), Palabras Diversas (Florida, USA), LaLupe (México) Añil , Ser en la Cultura (Argentina) y Artesanías (Israel)

Premios literarios:
Finalista Concurso Colectivo Poético Cardo (México DF, 2006), género poesía. Premio Hugo Paulo de Oliveira (Rio das Ostras, Brasil, 2007). Ciudadano Ilustre de Rio das Ostras (Brasil) 2007, Fundación de Cultura local.

Actividades editoriales
Editor responsable de la revista AERA, www.AERArevistadepoesia.yahoogroups.com
Miembro del staff de la revista internacional de arte y literatura Francachela




MAS ALLA
The nymphs are departedT. S. ElioT


Habría sido tal vez una leve
moneda de sol en la grande
borrasca del mundo, una foto
de infancia o el amor aquel
acaso, el que nunca citara la luna

de antiguo nombre de polvo
con rosas de herrumbre
hay barcos extraños y quietos
varados en puerto. Y orbitan arriba
estrellas heladas apenas

del ausente queda la sola sombra
celeste y el oscuro trazo del poema
del incendio queda. Nada más dice
la gota de tiempo que pende todavía
ni su reflejo de luz en este cristal sucio.




VOI CH' ENTRATE (II)


de este día las manchas
de vino agrio, la muda
señal de ceniza
un vano rumor de voces
baldías y tristes
este permanecer aquí
sin otro destino
en la desértica urbe
abandono de la carne
al fin del banquete
los otros se han ido
la lluvia no viene
los pasos ya se pierden
Ariadna que arroja
la sombra en la sombra
de otra mirada, estas duras
rocas azules de cielo
tu legado al filo
del viento que pasa
barriendo las últimas hojas

CALLADA LUZ

También esta noche pasará
Giuseppe Ungaretti


La noche arroja
sus piedras oscuras
quizá un gesto
de piedad para otros
o la fugitiva sombra
en el bosque de los dioses.

Los ojos recorren
ya por última vez
el arco tenso del puente
las aguas eternas
de espectros que observan
su lento espejo de polvo.

De un pescador
he hablado y de su red
de astillas de luna
en la orilla grave
de un paisaje muy lejos:
de soledad y de frío, y de pavura.

martes, 3 de junio de 2008

POETA INVITADO MES DE JUNIO 2008

Liliana Teresa Chavez, es narradora y poeta. Nacida en Deán Funes, en 1956. Reside desde hace treinta años en Córdoba capital. Ha obtenido numerosos premios en ambos géneros literarios. Participa en Encuentros de Escritores provinciales, nacionales e internacionales. Es asociada a ECA (Escritores Cordobeses Asociados) y pertenece al Directorio de REMES (Registro Escritores Españoles). Su obra se encuentra en revistas impresas y virtuales, antologías y libros compartidos. Es corresponsal de la Revista “La Quimera” de Misiones, integrante del Staff de Redacción del Boletín Literario Basta ya! de Córdoba, Corresponsal y parte del Equipo de Redacción de la Revista Artesanías Literarias de Israel. Es parte integrante del Grupo Poético El Ático, con el cual ha editado “Jueves”. Está próximo a salir su libro de Poesía, “Sobre lo baldío”. Tiene inéditos un libro de cuentos y una novela.
POEMAS DE LILIANA CHAVEZ

Carta

Pocas noticias he recibido en este tiempo.
Ese silencio se parece al gato gris que duerme en tu cama.
El felino mira como preguntándome: ¿Qué quieres saber?
Voltea la cabeza y sigue con su sueño.
Con mi nostalgia, entonces, voy hacia el patio
a curar tu duraznero.

Que lejos parecen los países donde nunca estuvimos.
Que extenso el océano
Amarillo el pañuelo blanco de tu despedida.

Florecieron tres veces las lavandas sin tu presencia.
El abuelo perdió dos cosechas por la pedrea.
En el baldío de los Aguirre edificaron una casa.
Donde encendías la hoguera de San Juan hay ahora una pileta.

Tengo que decirte algo.
Sé que no vendrás aunque te lo pida.
La mañana del lunes me caso con Isidro.
Preparo la valija. Apenas unas mudas. Son sólo unos días en la costa.

Desde que lo sabe,
tu gato va conmigo a todas partes.


Sola


He quedado
cercada,
sobre un derretido círculo
de piedra,
con el abierto grifo
de sal
sobre la herida.



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Hostiles y perfectas
como palabras
son esas miradas
que se quedan perplejas
cuando la muerte
habla.


domingo, 4 de mayo de 2008

ESPACIO DEL POETA INVITADO MAYO 2008


POEMA DE GUSTAVO TISOCCO


Llegas a mi costa desamparada.
Tu oleaje firme me estremece.
Un cielo naranja e inhóspito
y la muerte que acecha.

Espuma burbujeante es tu sendero
y un sonido tenue
es la brisa en mi rostro.
Llegas a mi costa
te estaba esperando.

jueves, 24 de abril de 2008

ESPACIO DEL ESCRITOR INVITADO - ABRIL 2008

RICARDO JUAN BENÍTEZ



Datos personales
Nacido un 28 de noviembre de 1956, en el barrio porteño de Caballito de la Capital Federal de la República Argentina, lugar dónde reside actualmente. Luego de un prolongado paréntesis, retoma su pasión por la escritura a mediados del año 2004. Admirador de los clásicos cuentistas como: Edgard Allan Poe, Ernest Hemingway, Julio Cortázar, Horacio Quiroga, Jack London y una lista por demás extensa, se dedica en exclusividad a la prosa. En la actualidad tiene trabajos publicados en: ALMIAR Margen Cero (España), Alma de Luciérnaga (Israel), Resonancias Org. (franco-argentina), Herederos del Caos (USA) Azul Arte (Inglaterra), Uchronicles de Giampietro Stocco (Italia).

CUENTO DEL ESCRITOR RICARDO JUAN BENÍTEZ

MENTE ASESINA

El hombre estaba al final del callejón sin salida, en más de un sentido. Estaba alerta, al acecho. Esperaba su presa. Como un animal olfateaba el miedo y la debilidad de su potencial víctima. Sabía también que él a su vez se había convertido en un blanco móvil. Que hacía tiempo que él lo perseguía y que aquella noche finalizaría todo, de un modo o de otro. El tipo pensaba:-Tal vez fuera mejor que alguien me detenga. Ya no puedo seguir haciendo esto. Pero solo quiero una muerte más antes de morir. Matar es una droga. Me causa placer. Siento los gritos. me maldicen. me suplican. ¡Piden que los mate de una buena vez! Pero me tomo mi tiempo. no tengo apuro. Luego en un éxtasis final, cubierto de su sangre, grito y bailo. ¡todo concluyó!Ahí viene el arrepentimiento. los gritos en mis pesadillas. ¡Ya no puedo arreglarlo! ¡Lo que hice está hecho! Entonces juro que va ser la última vez, que no lo voy a hacer más. que voy a ser un chico bueno. Recuerdo la vez que fui a pedir ayuda a aquel cura. ¡Pobre!... ¡Lo desollé sobre el altar! Tal vez si me apresara la policía, podría argumentar que me había poseído el demonio. O cuándo mate a la madre del estúpido que me persigue, pensó que me podía ayudar. ¡Y me ayudo! ¡ Claro que me ayudo! Todavía escucho sus aullidos:-¡No! ¡No.hijo. no!-Mi cuchillo pedía sangre- ¡Hijo!... ¡NO!El muy débil pensaba que podía conmigo. hacia años me perseguía. Yo tenía la sensación que si no me había atrapado es por que no quería. Estaba eludiendo el encuentro final. Por lo menos hasta aquella noche.Mejor reviso mi arma.El asesino tomó la automática con su mano derecha. Con la izquierda retiró el cargador. Tiró de la corredera, en la recámara no había ningún proyectil. Puso el seguro, y examinó el cargador. Estaba completo. Aunque una sola bala le alcanzaría. Colocó el cargador y tiró nuevamente de la corredera. Puso el seguro. Luego con la punta de los dedos acarició el cabo de asta del cuchillo de monte que llevaba entre sus ropas.En el mismo callejón, casi en el mismo lugar estaba el perseguidor. Había terminado de comprobar el estado de su arma. Al tipo lo consumía el ardor de la venganza. Su propia madre había muerto a manos de aquel sádico hijo de puta. Y él tuvo la sensación de haber nacido aquella noche; en que su mamá le suplicaba a aquel tipo llamándolo hijo. ¡Hijo! De todas maneras el sujeto le había dado un sentido a su vida. Durante años se preparó para aquel momento. Ahora no se podría escapar. estaba en un cul de sac. Y le daba la impresión que el turro en realidad deseaba terminar con aquello. Le repugno la idea de estar haciéndole de alguna manera un favor. Pero hoy lo tenía que matar. Y mientras pensaba:-Este guacho mató a mi vieja. ¡Nada de capturarlo con vida! Es más. estoy seguro que si no lo ejecuto hoy todo comenzaría de nuevo. Tengo que matarlo por el curita, por mi mamá y por tantos otros a los que él no les tuvo compasión. Tengo que matarlo para evitar más muertes. más víctimas. más dolor.No me tiene que importar que tuviera una infancia difícil. Yo también tuve lo mío. Un padre alcohólico y luego ausente. Mi madre. ¡Bueno ya se sabía! Luego la calle. las compañías pesadas. Mi vida había sido y era ardua. Calculaba que el otro tampoco la tendría fácil. Tenía que lidiar con sus propios demonios. Yo sabía que era un enfermo. Pero. ¡No!... esta vez no. Ya se me había escurrido demasiadas veces de entre mis manos. ¿Tal vez lo hubiera dejado escapar a propósito? ¿Le tenía temor? ¿No lo quería enfrentar?.Como fuera, esta noche no tenía opciones. Los dos estábamos en el mismo lugar. todo tenía que concluir.El vengador tocó la tranquilizadora superficie del arma. El frío del metal. El poder que emanaba de tan solo sentir en la mano su peso.El asesino tenía el arma en su mano. Cavilaba:-El imbécil cree que puede conmigo. ¡Está loco! Si me llegara a matar es tan solo porque yo lo dejara. Porque quiero terminar con los llantos y los gritos en mis sueños. Con la culpa. Pero. si pudiera atraparlo. Reducirlo y tenerlo a mi merced. Podría estrenar mi cuchillo con él. La hoja me llevó semanas para templarla. Lo podía ir mutilando de a poco, mientras le contaba lo que le había hecho a su vieja. Le explicaba lo de los chillidos y los ruegos. Los mismos que daría él. ¡Tipo duro! El infeliz no sabía lo que era una vida pestilente. Representaba todo lo que yo odiaba de la sociedad. esos estúpidos que no me comprendían. ¡Que me rechazaban! ¡Me odiaban! Tanto como yo los odio a ellos. ¡Si pudiera mutilarlos y matarlos a todos malditos orgullosos!Pero vamos por partes. ahora tengo que terminar este asunto.Empuñó con decisión el arma. El cañón apuntando al lugar correcto. El dedo sobre el percutor. En ese preciso instante el otro tomó la misma disposición. La pistola preparada. Apretando el gatillo. Ambos escucharon el estampido. Ambos murieron con esa misma sola bala.

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