
“Día y noche están el follaje o la niñez abiertos
sobre una blanca mano por la estrella del bien.
Día y noche y sol de espesura en una tierra alargada
hacia el sur por verse mágica”Elida Manselli
Seremos el edén y la palpitación el infinito –
oh carne de la luz, cuerpo sin límites,
Danzaremos el túnel del dolor atravesando las cuchillas de
Y habrán de caer montículos de sal y colinas de azúcar por
por que toda latitud se recomponga.
Y en los ríos de Luna, las hogueras de Sol nos alzaremos
Hundiremos la llave en el rostro del pan despertando a los
muertos, vibrando sin palabras como saben hacerlo las
Extendámonos con los brazos abiertos sobre el cruce de
liberemos el flujo de la luna – caigamos como fuego en las
cenizas, antorchas nuestras venas, partículas del Sol, vivas
constelaciones forjadas con la muerte de los hielos
en feroz destrucción de los glaciares que no quieran fluir
en la corriente
del edén que será sobre la Tierra con la
participación del infinito.
TIERRA DE INMORTALES
Aún recuerdo que condenado a muerte cayó el día .
Oigo la tempestad de los solos océanos – la lluvia de los
al caerse de bruces por huella que se inicia desde un charco
si no lo señalara en el cruce el pájaro de siete colores
Y sentir esa flor que entra en la carne, esa hoja que en la
oh seguir el ritmo de las constelaciones de la tierra,
en la raíz de todo lo que existe
– convertirse en llamarada turbia – Guatemala camino de
Y un beso silencioso ha de temblar en la corriente oscura
va la corriente de los árboles flores
aguas aires de todos los planetas
y los hombres en ella como
espigas vasijas inmortales









